lunes, 13 de agosto de 2012

Pizza o muerte!!!

      En el universo Pizzerístico se puede encontrar una frase que pareciera provenir de la lucha por la liberación continental: Pizza libre. Como consigna sería bastante movilizadora; sin embargo no se trata de un eslogan político. Sino de algo mucho menos altruista. Pero no por ello hay que pasarlo por alto.
       Pizza Libre es un tema que aún no hemos tocado. Basicamente por una razón de fondo: nuestra experiencia en este campo es inexistente. No obstante esto, como es de suponer, se trata de una variante a tener en cuenta. 
      En La Plata contamos con pocas alternativas de esta naturaleza. De todas maneras ahondaremos en este sector de la cultura  Pizzeristica platense y descubriremos el motivo por el cuál no se ha expandido más este tipo de variante, a pesar de sus connotaciones libertarias.

sábado, 11 de agosto de 2012

A la vera...

    Otro hecho palpable: basta emprender un viaje en auto para constatarlo. Cuanto más alejado nuestro destino, más notorio es el hecho. Llegada la hora en que pica el bagre, y puestos a buscar un lugar dónde comer, proliferarán, si tenemos suerte, parrillas y fondas; y desde hace un tiempo los servicios de comida rápida de las estaciones de servicios. Pero por más que le pongamos empeño, no encontraremos una Pizzería o algo similar dónde poder proveernos de nuestro plato preferido.
      ¿Por qué sucede esto? Vaya uno a saber, las condiciones están dadas para que sea una comida más conveniente que el asado, o cualquier otro menú de los que se suelen encontrar a la vera de la ruta. Entre sus virtudes, la mas importante es la facilidad con que puede ser digerida, por lo que provoca menos somnolencia y más vigilia para continuar el viaje.
      Hay otras cuestiones que favorecerían la localización de Pizzerías a la vera de las rutas argentinas. Más adelante hablaremos en profundidad de ellas. Sin embargo podemos decir que pareciera que aquellos que viajan en auto o los que viven de alimentarlos, cuando emprenden un viaje, por alguna razón se olvidan de uno de los platos más sencillos y sabrosos que pueden tener a mano.

viernes, 10 de agosto de 2012

Relativismo pizzerístico




         Los porteños constituyen la mayor concentración de argentinos del mundo. Para bien o para mal eso es un hecho irrefutable. Esto posibilita que en Buenos Aires se produscan situaciones y hechos difícil de verificar en otra ciudad de Argentina. Pero lo mismo se puede decir de muchos otros lugares en dónde uno puede vivenciar momentos imposibles de ser verificadas en Buenos Aires.
          En cierta medida esto se puede aplicar a la Pizza y a la relación que los argentinos mantenemos con ella. Ésto se certifica en la entrevista a Pietro Sorba que se adjunta luego de estas líneas. Sin embargo esto no autoriza a trasuntar que las Pizzerias de Buenos Aires son las mejores ni las únicas que valen la pena ser reseñadas o tenidas en cuenta a la hora de escribir un libro o artículo sobre el tema. 
         



       Es cierto que hay factores de producción, logística, comercialización y marketing que nada tienen que ver con la cultura culinaria argentina, pero que sí inciden en la realización de un libro sobre gastronomía. Por eso el reclamo que sigue este un tanto fuera de lugar, pero acá va de todas maneras a modo de sugerencia:  Pizzerías que no tienen nada que envidiarle a las porteñas se pueden encontrar en La Plata, Quilmes, Mar del Plata, Rosario, entre otras muchas localidades de mayor o menor envergadura; entonces ¿Por qué no ampliar el espectro de Pizzerías a reseñar en las nuevas ediciones de libros o artículos sobre este tema que tanto nos apasiona?

martes, 7 de agosto de 2012

E per che?

          El maltrato que recibe la Pizza de parte de la gente "bien" y de cierta cocina gourmet se comprueba facilmente. Basta con hacer una comparancia; el Fondue de queso y la Pizza. Estas dos comidas están basadas practicamente en los mismos ingredientes: queso, con sus respectivas variantes, y pan con las apropiadas diferencias del caso.
           Sin embargo no es lo mismo proponer para una reunión una Fondue que una Pizza. No nos referimos a la aceptación o no de la propuesta; sino del tipo de respuesta. Todos quedarán sorprendidos con la primera y gustosos con la segunda. Y lo más seguro sea que se repita la segunda en un futuro reencuentro, y no la primera.

lunes, 6 de agosto de 2012

Dilema del Pizzario

       Es difícil de entender: algo tan simple y tan útil con lo que los Pizzarios no podamos contar. Esto es más increíble aún cuando elementos parecidos se usan para el asado en cualquier fonda rutera, o parrilla de categoría, y sin embargo nadie se ha tomado el trabajo de aplicarlo para una Pizza.
       Es fácil estar de acuerdo. La temperatura de la Pizza es una de sus características fundamentales. Ésta hará de una buena Pizza, una  excelente. Sin embargo no hay Pizzería en la que no nos enfrentemos a lo que nosotros denominamos "Dilema del Pizzario"; sobre todo si vamos solos: una vez que nos traen la Pizza, cuánto más rápido la comemos, menos la disfrutamos, pero cuánto más tiempo nos tomamos para ingerirla, más se nos enfriará y menos podremos deleitarnos con ella.
     Entonces preguntamos, ¿Por qué nadie ha inventado una Pizzera que pueda mantener caliente la Pizza cuando está en la mesa frente a nosotros?
      Nosotros no tenemos la respuesta. Lo que intuimos es que no ha de ser complicado implementar algo como lo que estamos señalando. Y estamos convencidos también que esto constituiría un servicio diferencial de aquellas Pizzerías que lo adopten.
       Desde aquí indagaremos por qué ninguna Pizzería platense, hasta el momento, se ha tomado el trabajo de brindar esta posibilidad a sus clientes. Esperemos obtener una respuesta convincente.
        

viernes, 3 de agosto de 2012

El tercero en discordia

      El título de esta entrada no se ajusta correctamente a lo que sigue. Pero tampoco se aleja demasiado. Nos referimos al Horno Pizzero. Como hemos dicho un par de entradas atrás, este elemento debe revestir características que no le son propias a cualquier horno. No obstante, hoy no hablaremos de todas ellas, sino de una sola en particular, tal vez la más importante: la fuente de calor.
       Hasta hace algunos años era difícil encontrar Pizzerías con hornos que nos fueran a gas; sobre todo en La Plata. Sin embargo había quienes optaban por un horno de barro. Esto no indica necesariamente la fuente de calor puesto que este tipo de horno puede se alimentado tanto a gas como a leña. La tradición napolitana indicaría que debiéramos elegir la leña. Lamentablemente uno muy pocas veces está en libertad de poder elegir esto. Afortunadamente el gas natural ha sabido suplir a la perfección la dificultad que encuentra el común de los mortales si se proponen disponer de un horno alimentado a leña, sea de barro o no.
       Pero aquí entra a tallar el tercero mal arreado: la electricidad en sus dos versiones más habituales. El horno panadero que más se ha difundido desde hace décadas, es el eléctrico. Situación que nos garantiza que un horno alimentado a electricidad cumple a la perfección lo que se le pide a un Horno Pizzero. Sin embargo falta todavía otra irreverencia imperdonable: el micro hondas.
      Hay gente que se anima y disfruta de hacer y comer pizzas salidas de estos aparatejos. Bueno, ¿qué podemos opinar al respecto que no nos tengamos que desdecir en entradas venideras? Poco o nada. Nuestros principios Pizzerísticos son muy marxistas, pero de Groucho no de don Carlos. Si no hay alternativa, si la situación así lo condiciona y el hambre apremia, bienvenida la Pizza al micro honda.
       Pero por lo general, si no nos sumamos solos, no nos cuenten a la hora de Pizzerear con un horno micro hondas.
      
        
        
       

miércoles, 1 de agosto de 2012

Sacrilegio

       La jornada viene mal barajada. Nada ha salido como suponíamos. Ya es de noche: lo único que nos queda es volver a casa. Como es de esperar un día como este, lo haremos luego del horario habitual; mucho más tarde de lo que indica la rutina.
      Llegamos a casa con hambre y sin ganas de nada; mucho menos de cocinar. Sólo queremos comer algo, bañarnos y dormir. Abrimos la puerta y prendemos las luces: ni migas para las cucarachas. Dejamos caer nuestros bártulos al piso y enfilamos directo a la heladera. La abrimos y ahí esta ella, la salvadora.
      Dos porciones de Mozzarella que quedaron de rezago de antenoche. Para un Pizzario de ley, comer esto es algo cercano a un sacrilegio difícil de perdonar. Sin embargo todos somos humanos y la carne es débil: sin pensarlo dos veces, estiramos el brazo y sacamos de la heladera el pequeño plato que las contiene. Para hacer todo más pecaminoso, manoteamos una gaseosa tibia y con poco gas.
       Ya sentados a la mesa, nos disponemos a comer, como si fuera un elixir o un bocatto di cardinalli. Damos el primer mordisco, y comprobamos que los prejuicios no conducen a nada. Estamos comiendo uno de los mejores platos a los que puede acceder el común de los mortales: lo que hay.
        Cuando el mundo tira para bajo, es mejor no estar atado a nada, aconseja Charly. Ser esclavos de prejuicios, nunca es bueno, mucho peor si las situación es precaria y no te da alternativas ni opciones. Un plan J, puede tornarse un un plan A de lujo si las circunstancias así lo ameritan. Disfrutar de  una Pizza fría y vieja puede ser el mejor de los ejemplos de ello.